domingo, 18 de agosto de 2013


Buenos Aires Market. 
LA EXPERIENCIA, con Marisa Frignani de Marini.
Gracias Gus, por prestármela, la pasamos genial, compartimos todo lo que comimos, como solo pueden hacer 2 mujeres:
Empezamos picoteando lo que nos daban al pasar, y decidimos hincar el diente a una porción de tortilla de hongos negros y papines; seguimos con unos creps a la parrilla (uno relleno con crema de espinacas, el otro con crema de calabaza y pimienta) acompañados de brotes y lechuga; la porción grande de torta con peras, manzanas y canela (todo con productos orgánicos y harina integral) nos la comimos sentaditas en medio del Rosedal bebiendo un jugo de papaya y kiwi. Regresamos a comprar algo para llevar a casa y volvimos a picotear unos cereales y frutas secas. Ahí fue cuando descubrimos las frutillas que bañaban en chocolate y, sin consultarle a Maru, pedí dos. Ella compró un budín impresionante y yo un muffin de frutos rojos, mientras intentaba pagar sin que se me cayera la frutilla. Cargadas de cosas ricas, emprendimos la retirada. 
Unos chicos daban una charla de cómo purgar el organismo bebiendo clorofila, una dosis diaria mezclada con agua o jugo, y los mini vasos con ese juguito verde musgo pasaban por al lado nuestro, que chusméabamos cómo exprimían un pasto perfecto. ¿Quieren probar puro? Y, dale. ¡¡Dios mío!! Por qué no poder decir "paso" alguna vez en la vida. Ese gusto a pasto triturado por poco me envenena. No obstante, Marisa (curiosa) probó lo que dejé en el vaso, y salimos corriendo en busca de algo que nos limpiara el paladar. Muertas de risa.


Marcela

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